EL CAMINO DE LA LAVANDA 

A una hora en coche de Aix-en-Provence es una de las zonas más famosas por la lavanda en Provenza. Como lo dice el significado mismo de su nombre (del latín vallis solis: valle del sol), la meseta de Valensole es un área donde el sol brilla durante 300 días al año sobre una superficie de 800 kilómetros cuadrados, ofreciendo a la lavanda las mejores condiciones para crecer. Conducir a lo largo de sus carreteras entre mediados de junio y mediados de julio es una experiencia única para embiberse con la magia de los campos de flor de lavanda. El pueblo medieval de Valensole está situado en medio de la meseta, la cual es rodeada de montañas, en el borde del parque regional natural del Verdon. Desde el pasado su vocación agrícola no cambió y en los últimos 90 años se ha centrado en el cultivo de la lavanda. Aparte de los grandes campos de lavanda encontramos las destilerías, todavia gestionadas por las familias de los agricultores, en las que «el oro azul de Provenza» es destilado para obtener el aceite esencial. Dentro del pueblo muchas pequeñas tiendas y boutiques ofrecen una amplia gama de productos elaborados con lavanda, como aceites esenciales, jabones, perfumes por la cas, miel e incluso helados.